¡Madre!, hoy me siento desfallecer, mis fuerzas se quiebran, mis ojos se nublan, quiero seguir a tu hijo, pero la cruz es muy pesada, mis hombros son debiles, mi corazon late y mi voz no sale de mi garganta, ni el grito puedo elevar a tu Hijo.
Sé que la cruz me salvara, se que cuan mas grande, mas me quiere Dios, pero no me siento capaz de llevarla a cuestas

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