El Espiritu Santo puede descender sobre nosotros en cualquier momento y cambiar en ese instante de simples mortales a ser instrumentos vivos de Dios.
En muchos momentos me he encontrado con Jesus cara a cara, pero no lo he reconocido, mi vida ha seguido siendo triste y lastimosa.
Pero cuando su faz me ha iluminado, cuando su mano me ha rosado, su aroma me ha embriagado, cuando ese encuentro se ha hecho presente y vivo, mi corazon ha saltado y explotado de alegria, mi existencia se ha transformado en una ola de sensaciones nuevas dificiles de describir y solo he alcanzado a decir desde lo mas hondo de mi corazon GRACIAS SEÑOR.

.jpg)