domingo, 28 de junio de 2009

En el sagrario



En el Sagrario
Señor,¡solos tú y yo!, en este momento mi felicidad es inmensa, mi corazón arde al sentir tu presencia infinita.
Los hombres buscan la felicidad en todo lo exterior, cuando no hace falta mas que unos minutos para extasiarse con tu contemplación en el sagrario.
He llevado unos días que me aleje de Ti, me creí que las cosas del mundo eran mas importantes e imperiosas, pero solo me he encontrado sola y triste, me faltaba la luz, me faltaba el calor.
Hoy cuando entre y te sentí, mi alma revivió, mi tristeza se disolvió,¡ estaba contigo!, y comprendí que solo Tú eres lo mas importante de mi vida, que todo puede esperar, pero el estar contigo no.
Pienso cuantas veces te quedas esperándome, la noche cae y tu siempre me esperas, yo sin embargo me entretengo con otras cosas livianas que me dan el resplandor temporal, pero que no tienen nada dentro, están vacías.
No doy importancia a tu amor, a tu presencia, ¡ tantas cosas me pierdo!, tengo miedo de que llegue el día que me llames a tu presencia y me condene, después de haberme dado instrumentos mas que valiosos para mi salvación, pero soy inconsciente y necia.
No me acerco al sacramento de la reconciliación, cuando tiene tanta gracia y misericordia, miro a mis hermanos con despotismo, me creo superior, sabia ,inteligente, y creyendo todo esto es como me doy cuenta de que no soy nada sin Ti, de que mi vida esta vacía, fría y sin brillo.
La luz y el calor me lo tienes que transmitir acercándome al sagrario, al fuego intenso de tu amor , a la verdad y a la vida.
Señor, diste tu vida por mí y yo te lo agradezco con el desprecio y el olvido, con la incomprensión y el desamor, no soy capaz del mas mínimo sacrificio, de arrodillarme y pedir misericordia, esa misericordia que siempre estas dispuesto a conceder.
Me reconozco pecador, y solo te pido que cuides de mi, soy un niño que no sabe lo que quiere y que deja volar el tesoro mas grande que tiene el hombre. ¡ DIOS!.

lunes, 8 de junio de 2009

Dolor y sufrimiento




Madre mia, ayudame a soportar el dolor que cada dia me viene con el amanecer, ayudame a vivir los acontecimientos con la paz y la esperanza del que cree en tu hijo, del que tiene la esperanza d ela fe.
Yo sucumbo ante los azares diarios, no se ver la mano del Dios Creador, de la santificacion mediante el sufrimiento.
Voy caminando sombrio esperando que todo sea bienestar y felicidad, me agobio con los sinsabores y los sufrimientos, me enervo en el dolor.
Paz ¡madre mia!, tú, que supistes ver en el dolor la felicidad y la santificacion, tú que no te doblegastes ala injusticia por miedo, que fuistes fuerte en la adversidad, ¡ ayudame!.

lunes, 1 de junio de 2009

Venida del Espiritu Santo



Te fuistes al cielo pero no nos dejastes huerfanos, enviastes al Espiritu Santo para darnos la fuerza con que vencer al maligno, a la maldad y la injusticia.
Nos enviastes la fuerza necesaria para luchar contra las asechanzas de este mundo y seguir tu camino de verdad y vida, de fraternidad y amor, evangelizando y enseñando a todo aquel que escuche nuestra voz.
Voz que elevaremos en tu nombre y que como a Pedro le dijistes que echase las redes, tambien nosotros las echamos para atraer almas a tu reino.