Te fuistes al cielo pero no nos dejastes huerfanos, enviastes al Espiritu Santo para darnos la fuerza con que vencer al maligno, a la maldad y la injusticia.
Nos enviastes la fuerza necesaria para luchar contra las asechanzas de este mundo y seguir tu camino de verdad y vida, de fraternidad y amor, evangelizando y enseñando a todo aquel que escuche nuestra voz.
Voz que elevaremos en tu nombre y que como a Pedro le dijistes que echase las redes, tambien nosotros las echamos para atraer almas a tu reino.
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